jueves, 11 de febrero de 2010

miércoles, 3 de febrero de 2010

Biografía de Vincent van Gogh


Pintor holandés. Era el hijo mayor de un pastor protestante del que heredó la vocación religiosa, y en el seno de una familia económicamente débil. Realiza sus primeros estudios en la escuela rural. En 1863 ingresa interno en el colegio de Zerenbergen, que tuvo que abandonar debido a la mala situación económica de sus padres.

A los dieciséis años trabaja como empleado en la Galería de Arte Goupil de La Haya, gracias a su tío, director de la misma. Cultiva su afición por la pintura y la literatura. Durante una visita a su familia, en el verano de 1872, inicia la relación con su hermano Theo (el único y verdadero amigo de su vida), con el que mantendría correspondencia hasta el día de su muerte, correspondencia que es el más vivo testimonio de la vida de este genio.

En 1873, la galería donde trabaja se traslada a Londres, donde lleva una vida apacible y comienza a cultivar el dibujo. Vive en una modesta pensión y se enamora de la hija de su patrona. Su amor no es correspondido; Vincent es rechazado por primera vez. Esto le deprime y provoca que su carácter se muestre huraño y violento, lo que condiciona su traslado a Paris. A los veinte años, Van Gogh es un hombre melancólico y solitario. Su situacion le hace ver en la religión el único camino para salvar la crisis. Pese a los consejos de su hermano Theo, abandona la Galería Goupil y comienza a predicar el metodismo en Isleworth.

Percibe ayuda de su familia para regresar a Amsterdam y cursar allí estudios de Teología protestante. Pero Vincent no es admitido en el Seminario. Es nombrado predicador finalmente por el consistorio de Bruselas y destinado a la región de Borinage. Convive allí con los mineros. Su apoyo a la huelga promovida por éstos le vale el cese de su cargo religioso. De su estancia en esa región de Holanda datan los dibujos de mujeres recogiendo carbón. Van Gogh se dedica por entero a la pintura y a la lectura.

Gracias a Theo ingresa a los veintisiete años en la Academia de pintura de Bruselas. Durante una visita a su hermano se enamora de una viuda, prima suya, de mayor edad que él. También esta vez es rechazado. En 1881 viaja a La Haya, donde su primo Mauve lo introduce en los círculos artísticos de la ciudad. Orienta su interés pictórico hacia naturalezas muertas. Pese a su buena acogida, Van Gogh reacciona violentamente contra la pintura academicista imperante. De esta época data su amor con una prostituta embarazada, cuyo apodo era <>. Será su modelo para el famoso cuadro Sorrow. Su padre le aconseja que abandone a esta mujer, que le ha contagiado la sífilis, pero Van Gogh se niega. En el verano de 1883 se recrudece su enfermedad y decide separarse definitivamente de <>, por consejo de su hermano. Poco después se instala con su padre en una pequeña población de Neven y se interesa pictóricamente por los temas de la Naturaleza. También cultiva intensamente el retrato. Su obra cumbre de esta época es Los comedores de patatas.

Posteriormente, tras viajar a Auvers, se traslada a París, donde le espera su hermano. Allí descubre el mundo impresionista y conoce personalmente a Pissarro, Seurac, Toulouse-Lautrec, Monet, Renoir y Gauguin. Junto a su influencia recibe la de la pintura japonesa. Pinta intensamente, rompiendo con convencionalismos temáticos y formales, pero su situación económica es muy precaria; no pasa hambre debido al dinero que recibe de su hermano Theo, pero no consigue ninguna venta de sus cuadros. Cansado de la vida parisina, por consejo de Toulouse-Lautrec, marcha a Arlés, donde lleva una vida apacible pero prolífica.

Recibe la visita de Gauguin. Van Gogh había pintado de amarillo su estudio cuando recibió la noticia; sin embargo, tras una discusión sobre Rembrandt, Gauguin decide regresar a París a pesar de las súplicas de Vincent, que se corta una oreja y la envía a una prostituta con la que los dos amigos habían estado. Theo decide que su hermano ingrese en el Hospital de Saint Paul, después de lo cual Van Gogh es rechazado por la población de Arlés. El pintor sufre alucinaciones, y en la primavera de 1889 ingresa en el Hospital de Saint Reney. El diagnóstico es epilepsia y esquizofrenia sin llegar a grados extremos. Vincent convierte su habitación en estudio pictórico y trabaja infatigablemente. Su pintura es tortuosa, violenta...

Hasta que Auviers publicó un artículo sobre Van Gogh, el artista había permanecido olvidado de la crítica. En julio de 1890 no recibe la suma que mensualmente le envía su hermano. Conoce la desesperación, se siente fracasado y enfermo; le abruma la tristeza y la angustia. Con la excusa de ir a cazar cuervos, consigue un revólver prestado con el que se dispara un tiro en el estómago. Después de esto regresa a su casa y, mientras fuma, espera que la muerte llegue. El 29 de julio recibe sepultura. Theo, su hermano, nunca se recuperó del choque que esto supuso para él y perdió la cordura.

Vincent van Gogh, el más genial de los pintores de finales de siglo, sólo consiguió vender dos cuadros en su vida.
Pedro D.M.M

lunes, 1 de febrero de 2010

Atentados anarquistas

Durante el siglo XIX, en Europa y España, el anarquismo representó lo peor del terrorismo internacional. Sus atentados , no sólo lo fueron contra monarcas, autoridades y dirigentes, sino que también tuvieron dramáticas consecuencia en el pueblo. Los atentados contra Alfonso XIII y del Liceo ocasionaron muchas víctimas inocentes, debido a los “daños colaterales”; y todo en nombre de sus libertad. Fueron los terroristas del siglo XIX y también de la primera mitad del XX en EspañaDurante el siglo XIX, en Europa y España, el anarquismo representó lo peor del terrorismo internacional. Sus atentados , no sólo lo fueron contra monarcas, autoridades y dirigentes, sino que también tuvieron dramáticas consecuencia en el pueblo. Los atentados contra Alfonso XIII y del Liceo ocasionaron muchas víctimas inocentes, debido a los “daños colaterales”; y todo en nombre de sus libertad. Fueron los terroristas del siglo XIX y también de la primera mitad del XX en España.
La violencia revolucionaria del movimiento libertario, era ejecutada al amparo, según ellos, de unos principios éticos de respeto a los individuos del género humano, pero desgraciadamente para el género humano la realidad de la propaganda por el hecho de la acción directa ocasionó muchas víctimas inocentes, al igual que ocurre en nuestros días.
La respuesta de las organizaciones anarquistas frente a los abusos empresariales, no fue siempre la huelga revolucionaria; ni frente al gobierno la acción política. Se situaron frente al estado liberal y actuaron desde la clandestinidad para aterrorizar y asesinar sin un vínculo político con la sociedad democrática . Enfrente estaba el estado respondiendo con las fuerzas del orden. Hay un paralelismo entre los mundos anarquista y el terrorismo actual, son mundos y entornos parecidos con un fondo común que justifica la acción directa como método político para conseguir sus objetivos.

Yeffrey Castro Pérez

Asesinato de Prim


El 27 de diciembre de 1870 todo estaba preparado en España para la inminente llegada de Amadeo I. En el Parlamento, el general Juan Prim y Prats, de 56 años, presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, capitán general de los Ejércitos, marqués de los Castillejos y conde de Reus, acababa de conseguir la aprobación de las últimas propuestas relacionadas con la Casa Real. Tan sólo le quedaba por hacer en el palacio de las Cortes, y tenía que preparar el viaje a Cartagena, al día siguiente, para recibir al monarca.
Eran alrededor de las 19,30 y caía una espesa nevada. El general se despidió con cortesía de diputados y ministros, cruzó unas tensas palabras con el líder de los republicanos y se dirigió a su coche, una berlina verde de cuatro ruedas tirada por dos caballos que le aguardaba en la puerta del Congreso, con los cristales cerrados para proteger el interior del frío y la tormenta de nieve. El cochero puso en marcha el vehículo en cuanto subieron el general y sus acompañantes. La berlina emprendió la ruta habitual, por la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas), hacia el Ministerio de la Guerra (Palacio de Buenavista), donde estaba la residencia presidencial.


Amadeo I frente al féretro del general Prim. Obra de Antonio Gisbert en 1870.
Al llegar a la calle del Turco –que habría de convertirse en la calle de Prim por los hechos a suceder el cochero observó que había dos carruajes de caballos atravesados en el angosto camino. Tuvo que detener la berlina en medio de la densa nevada. Un segundo después el coronel Moya se asomó a la portezuela para tratar de arreglar la situación y contempló con alarma cómo tres individuos vestidos con blusas, sin duda alertados de la llegada de Prim, se dirigían hacia el coche armados con lo que le parecieron carabinas o retacos, aunque uno de ellos llevaba con seguridad una pistola. No tuvo tiempo nada más que para decir: “Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego”.
Sus palabras quedaron interrumpidas por el ruido de las detonaciones, al menos tres por el lado izquierdo y otras dos por el derecho. Los cristales se quebraron y uno de los asesinos consiguió meter en el interior de la berlina el cañón del arma que portaba; tan cerca del general Prim que la cara de éste quedó tatuada por los granos de pólvora. Su ayudante, Nandín, en un movimiento desesperado, trató de protegerlo interponiendo su brazo. Las balas le destrozaron la mano, y quedaron esparcidos esquirlas y pedazos de carne abrasada.
La agresión duró sólo unos segundos, apenas los mismos que el cochero tardó en reaccionar, golpeando con su látigo casi por igual a los agresores y a los caballos hasta romper el cerco y huir hacia la calle Alcalá.
Se dirigieron a toda prisa hacia el Ministerio de la Guerra. Al llegar a palacio los dos heridos descendieron de la berlina, ayudados por Moya y el cochero. El general subió por su propio pie la escalerilla del ministerio.
Cuando llegaron los médicos apreciaron rápidamente los destrozos en los dedos de la mano derecha, de tal envergadura que fue preciso amputar de inmediato la primera falange del anular, quedando en peligro de amputación el índice. Aunque lo más preocupante era el “trabucazo” que el general presentaba en el hombro izquierdo. Le había sepultado al menos ocho balas en la carne. Los cuidados médicos se prolongaron hasta la madrugada. A las dos de la mañana se le habían extraído siete balas.
Nandín, el ayudante, fue trasladado a la casa de socorro más cercana, donde se le diagnosticó que perdería el movimiento de la mano, que le quedaría seca e inservible; pero quizá –le dijeron no tendrían que amputársela. Entre tanto, las noticias difundidas mentían sobre la gravedad de las lesiones: se quería que fuesen tranquilizadoras, en un momento en que era preciso mantener la calma en el Estado. Aún cuando las heridas no eran demasiado graves, el hecho que se infectaran le provocó la muerte tres días después.

Yeffrey Castro Pérez

martes, 26 de enero de 2010

Asesinato de Francisco Fernando de Austria


El 28 de junio de 1914, aproximadamente a las once de la mañana, Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo, capital de la provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina, por Gavrilo Princip, miembro de la Joven Bosnia y uno de los varios asesinos organizados por La Mano Negra. El acontecimiento, conocido como el Asesinato de Sarajevo, fue uno de los desencadenantes de la Primera Guerra Mundial.

Es muy poco conocida su costumbre de llevar la ropa siempre impecablemente planchada y abotonada; hasta tal punto llevó este gusto por la pulcritud que se hacía coser la ropa durante los desfiles o paradas militares, para evitar que las solapas se abrieran con el viento. El día del atentado el hecho de llevar la casaca cosida impidió que se le pudiese socorrer a tiempo, tapándole la herida de bala o deteniendo el flujo de sangre con un simple pañuelo, lo que originó una hemorragia abundante y la consiguiente muerte.

Francisco Fernando fue enterrado con su esposa Sofía en el Castillo de Artstetten, en los pabellones de Viena.

Pedro D.M.M.

El acorazdo Potemkin



Origen del motín

En 1905, el Comité Central de la Organización Socialdemócrata de la Flota del Mar Negro inició los preparativos para varias rebeliones simultáneas en todos los buques de la flota, en algún momento del otoño de 1905. Sin embargo, en el momento en que se planificaba el alzamiento, el Potemkin estaba en mar abierto, en unos ejercicios de tiro en la isla de Tendra, y la rebelión estalló por cuenta propia y de forma prematura el 14 de junio.


La chispa que hizo estallar el motín fue iniciada por el segundo de abordo, Ippolit Giliarovsky, quien amenazó con tomar represalias contra varios miembros de la tripulación que se negaban a comer carne en la que se habían descubierto gusanos tras ser embarcada desde la torpedera N267, que actuaba como buque de enlace y correo. Al parecer Giliarovsky reunió a dichos marineros frente al alcázar, en una zona en cuyo suelo se había extendido una lona impermeable, y donde esperaban infantes de marina armados. Los marineros asumieron que iba a celebrarse una ejecución en grupo, y se abalanzaron sobre los infantes (que al fin y al cabo también eran clase de tropa) rogando que no les disparasen. Los hechos exactos que provocaron el motín siguen siendo desconocidos, y han sido totalmente sustituidos por la versión presentada por la famosa película muda de Sergéi Eisenstein El acorazado Potemkin. Lo cierto es que la disciplina en la marina del Zar era muy dura, y la moral baja tras las derrotas en la guerra Ruso-Japonesa.


La oficialidad del barco trató de reprimir el motín, y en el tiroteo subsiguiente murieron siete de los dieciocho oficiales del Potemkin, incluyendo al capitán Evgeny Gólikov, el segundo oficial Ippolit Giliarovsky, y el oficial médico, que había certificado la carne como apta para el consumo. Los oficiales supervivientes fueron arrestados, así como los del torpedero N267. El marinero Grigory Vakulenchuk resultó herido mortalmente durante el motín. Los marineros procedieron entonces a organizarse en una Comisión, liderada por Afanasi Matushenko.


Llegada a Odesa

La noche del mismo día, el acorazado llegó al puerto de Odesa ondeando una bandera roja. En la ciudad se había declarado una huelga general, y la llegada del buque rebelde contribuyó a aumentar la inestabilidad. Sin embargo, los representantes de la comisión de contacto de los partidos socialdemócratas en Odesa fueron incapaces de convencer a los marineros sublevados de que desembarcasen grupos armados para ayudar a los obreros a conseguir más armas y actuar de forma conjunta. Había división y confusión entre marineros y huelguistas.


El 16 de junio, el funeral de Vakulenchuk se convirtió en una manifestación política en toda regla. Los manifestantes se acumularon en la escalinata que lleva desde la zona del puerto al centro de la ciudad, donde sufrieron disparos por parte de unidades de caballería desmontada, una escena que luego sería el punto álgido de la película de Eisenstein. Existe controversia acerca de la existencia o no de ese tiroteo en las escalinatas, pero tanto el corresponsal del London Times como el cónsul británico residente informaron de enfrentamientos entre manifestantes y soldados por toda la ciudad, con grandes pérdidas de vidas humanas.


La noche siguiente, el Potemkin disparó dos proyectiles de su armamento principal a la parte de la ciudad donde se encontraba el cuartel general de las autoridades militares zaristas. Los daños fueron limitados, y un civil resultó muerto. El ejército imperial envió refuerzos a la ciudad con órdenes de suprimir el desorden civil. El gobierno además emitió una orden con el fin de, o bien obligar a la tripulación del Potemkin a rendirse, o bien hundir la nave. Dos escuadrones de la Flota del Mar Negro fueron enviados con ese fin. Se reunieron en la isla de Tendra el 17 de junio. El Potemkin, acompañado del N267, se dirigió hacia ellos, y - negándose a rendirse - navegó a través del escuadrón. Esta "batalla silenciosa" acabó con un enorme éxito para el Potemkin; los marineros del escuadrón combinado se negaron a abrir fuego contra sus ex-camaradas, y uno de los acorazados - el Georgiy Pobedonósets - se unió al Potemkin. El resto del escuadrón combinado se dirigió a Sebastopol, mientras los tres buques rebeldes ponían rumbo de vuelta a Odesa.

Pedro D.M.M.

miércoles, 13 de enero de 2010